Esta entrada era para una columna que se iba a llamar "Fábulas desde el PDV" (o sea Fábulas desde el Punto de Venta)... pero aquí se los adelanto.
Últimamente resulta espeluznante visitar un Sanborns y particularmente el área de discos, audio y video. Mientras las islas apantallan al visitante mostrando los últimos avances en tecnología aplicada al ocio en casa -y eso hay que reconocérselo a la gente de compras de la cadena- y mientras el consumidor promedio se queda perplejo deseando comprar todo el mueble que tiene los DVDs de las series de televisión... al fondo se escucha un sonsonete que rápidamente se vuelve insoportable: las rolas de José José a todo volumen. No importa que en las modernas superpadres pantallas de 30 pulgadas se vea un concierto de U2 o ya, una película taquillera popular como Spider Man, reproduciéndose a través del moderno superpadre sistema de home theatre... Naahh, el sonido está apagado y José José suena a todo lo que da el minicomponente que se exhibe en el mueble de enfrente.
La disonancia cognitiva es evidente. Por un lado uno se emociona cuando ve a Larry Mullen Jr. tocar la batería con tanta enjundia... pero ¿qué canción estará tocando ahora? ¿Gavilán o Paloma? no creo.
El punto es que los vendedores de cadenas como Sanborns, Elektra, Viana, Walmart, you name it, se apoderan de la sección de audio y video. Tal vez para hacerse la jornada más llevadera exponen a toda la gente que acude a comprar a una amplia "selección" de música de pésimo gusto. Digo, José José -(¿cómo puede alguien andar por la vida llamándose así? "¿cómo te llamas? -José José Pérez Pérez") decía, José José es sólo un ejemplo. Pero ahi tiene usted también al gangosito panameño de te quiero uo uo y a RBD y el revival de Timbiriche.
Tons, cuando uno va a buscar una película o un disco o un equipo de audio o video, es casi casi expulsado por ese tipo de "música" que seguramente es del gusto de los vendedores que no tienen la culpa de su falta de refinamiento auditivo pero ¿y sus clientes? Ellos no tienen la culpa.